14 marzo 2010

bodegon de una cafetera y su taza

Un día cualquiera, de hace muchos años, pinté un bodegón soso-sosísimo, que por más que intenté regalarlo no fui capaz; así es que lo dejé abandonado en un rincón de la guardilla hasta que otro día cualquiera, de no hace mucho tiempo, nos volvimos a encontrar... y le hice un liftin.



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