25 enero 2012

Drama en un Moái

Siempre hay historias tristes con principios accidentados. Y ésta podría ser una de ellas. Un hombre sin rostro, por guardar el anonimato, decide subirse a una especie de Moái para echarse una siestecita. Pero al molestarle un huevo de oca, que descansa no sé si feliz en su nido, decide arrojarlo al suelo; mientras la madre oca observa atenta e impotente el delito. Vamos que un dramón.



A continuación, podréis observar con más detalle el hecho. La tristeza del Moái reflejada en sus ojos. 


La incredulidad de la madre oca ante el cuerpo del delito, preguntando el por qué al individuo sin rostro, que observa la escena absorto en sus pensamientos; quizá arrepentido.




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